martes, 21 de julio de 2009

UN POCO MAS DE NUESTRA INDEPENDENCIA...

Aprende más del 20 de julio de 1810
Cuando el 20 de julio de 1810 un grupo de ciudadanos, encabezado por los señores Morales, se presentaba a la casa de don José González Llorente a solicitar en préstamo un florero para agasajar al comisario Regio, don Antonio Villavicencio, muy lejos estaban de imaginar que el incidente que esta solicitud provocaría, sería el episodio que daría origen a la independencia de la nación.

Aquella casa del siglo XVII, en cuyos bajos funcionaba el almacén del señor González Llorente, quedó así marcada para la historia. En el año de 1960 con la celebración del sesquicentenario fue declarada Monumento Nacional.

Era viernes, día de mercado. A las 11 de la mañana la Plaza Mayor estaba colmada de tratantes, vivanderos, indios de los resguardos, criollos y gente de toda clase social. Minutos antes del mediodía, don Luis de Rubio entró al almacén del comerciante español José González Llorente; su intención: pedirle prestado un adorno para decorar la mesa del anunciado banquete en homenaje al español- criollo Antonio Villavicencio.


Lo que el anciano comerciante español no sabía era que los criollos disidentes –José Miguel Pey, Camilo Torres, José Acevedo y Gómez, Joaquín Camacho, Jorge Tadeo Lozano y Antonio Morales– habían diseñado un detallado plan para promover un incidente contra los peninsulares, ya que su poder político había disminuido considerablemente y que el virrey Antonio de Amar y Borbón les había negado a los criollos ilustrados, en varias ocasiones, la conformación de una Junta de Gobierno.


Llorente se negó, todo indica que cordialmente, a la petición de Rubio aludiendo que el adorno –un florero– estaba maltratado porque ya lo había prestado en otras ocasiones.


En ese momento, premeditadamente, Francisco José de Caldas pasó frente al almacén y saludó al comerciante peninsular; con este inocente gesto se conjuró el plan de los criollos, quienes estaban muy inconformes por la política borbónica de designar a peninsulares para altos cargos

en el Virreinato de la Nueva Granada, lisiando la participación política criolla.


AQUEL DIA, QUERIDOS AMIGOS SE GESTÓ LA YERTA QUE LLEVARIA A CABO EL GRITO DE INDEPENDENCIA!!!!


La copia del Acta de Independencia, que reposa en la Casa Museo 20 de julio, consigna 53 firmas de criollos ilustrados, quienes exigían al gobierno español una patria feliz y una Junta Suprema de Gobierno. El Acta original se quemó en 1900 en lo que hoy es el Palacio de Liévano, sede de la Alcaldía Mayor de Santa fe de Bogotá.

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